Falta de autonomía en los niños
- iHelp Learning Center
- 27 mar 2020
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Algunas de las problemáticas que se pueden encontrar en el aula son la baja tolerancia a la frustración y la inseguridad en los alumnos, que se debe a la falta de autonomía de los mismos. En este sentido, como escribe Alejandro (2015), el niño se siente inseguro debido a que los padres no les permiten realizar actividades como comer solos, cambiarse la ropa, los complacen en lo que quieren y no dejan que vivan situaciones y experiencias diferentes. Por su parte, Osoro (2015) está de acuerdo con lo anterior, ya que plantea que al permitirle hacer a los infantes lo que quieran sin regañarlos no les ayudamos a construir una personalidad madura, crítica y comprometida, además de volverlos egoístas, inseguros e incapaces de relacionarse de manera respetuosa, basada en el entendimiento y la igualdad; así comienzan los problemas, dice el autor, cuando se tienen que enfrentar a diferentes responsabilidades y toma de decisiones fuera de su ambiente.
Desde nuestra experiencia docente, coincidimos con ambos autores: la falta de autonomía e independencia en los alumnos se ve reflejada en el aula. Estamos encontrando a pequeños que necesitan qué alguien les explique qué hacer, lo haga por ellos, o que les asegure que lo están haciendo bien. Al estar fuera de su zona de confort, no saben qué hacer, se frustran y se bloquean al enfrentarse a situaciones nuevas y/o desconocidas, tales como un examen, un problema de matemáticas complicado, alguna tarea que implique tecnología o varios pasos; incluso ni siquiera quieren leer instrucciones y buscan ayuda para la resolución de conflictos con sus compañeros. Esta falta de autonomía y responsabilidad les afecta a los alumnos en su vida diaria. Como nos dice Patiño (2016), la adquisición de la autonomía e independencia es un proceso largo que hay que enseñar desde que el niño está pequeño. A medida que va adquiriendo habilidades para desplazarse, hablar y pensar, los episodios de crisis se suceden.
Relacionado a lo anterior, es importante señalar que como docentes de alguna institución (o como padres de familia) somos parte fundamental de la formación de los pequeños, y constantemente nos encontramos con la siguiente disyuntiva: a veces es difícil permitirles hacer las cosas por sí mismos, sobre todo a los más pequeños, por muchas razones: puede ser por facilitarnos las cosas, por pensar que son muy pequeños y no podrán hacerlo ellos, o por pensar que los estamos ayudando, cuándo es al contrario, ya que de alguna manera las estamos sobreprotegiendo. Así que nosotros (docentes, padres de familia) debemos actuar como guías y facilitadores para ellos, sin convertirnos en la persona que les puede resolver todo y a la que pueden acudir cada vez que lo necesiten para sentirse seguros, y de esta manera permitirles ser más autónomos y responsables para poder evitar las problemáticas mencionadas previamente.
Podemos señalar que los niños que están dentro de ciertos colegios en áreas privilegiadas del estado y la ciudad, por los ingresos de sus padres, son infantes que tienen acceso a empleadas domésticas, nanas, acceso a nuevas tecnologías, así como a diferentes tipos de maneras de entretenimiento, y muchas cosas más que solamente tienen que pedir para que se las proporcionen. Esto propicia que sea relativamente común, por ejemplo, que los padres, por su carga de trabajo o diferentes actividades sociales, dejen en manos de los empleados el cuidado de sus hijos hasta que ellos lleguen de sus compromisos. Osoro (1999) explica que debido a que no les dedican tanto tiempo a sus hijos, los padres quieren llenar ese vacío dándoles lo que pidan y sin regañarlos ante sus faltas de conducta o caprichos, lo cual no ayuda a que desarrollen su autonomía.
De manera similar a lo expuesto anteriormente, Garrido (2009) señala que estas conductas (de sobreprotección), convierten a los niños en pasivos e inmaduros, incapaces de tomar decisiones y de asumir responsabilidades. El Dr. Jesús Amaya coincide en su artículo “Tenemos pavor a los papás”, en donde señala que, si les resolvemos los problemas a nuestros hijos o alumnos, no serán capaces de enfrentarlos y dependerán de nosotros en cada parte de su vida. La idea, como dice el Dr. Amaya, es que los podamos guiar y entrenar para que resuelvan sus propios problemas.
Referencias.
Amaya, J. (2019).Tenemos pavor a los papás. Recuperado el 5 de abril 2019 de https://vanguardia.com.mx/articulo/tenemos-pavor-los-papas
Alejandro, A. (2015). Implementación de estrategias educativas para que los niños dependientes alcancen su propia autonomía y favorezcan su desarrollo cognitivo y emocional (tesis de pregrado). Universidad Técnica de Machala, Machala, Ecuador.
Garrido, G. (2009). Educar en libertad y responsabilidad (2da edición). España: Ediciones Palabra. 2011.
Osoro, K. (1999). Autoestima, autonomía y responsabilidad. Padres y Maestros (246), 29-34.
Patiño, V. (2016). La autonomía para incrementar el desarrollo de las relaciones interpersonales de las niñas y niños de nivel inicial II de la Unidad Educativa Dr. Manuel Agustín Cabrera Lozano (tesis de pregrado). Universidad Nacional de Loja, Loja, Ecuador.
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